Para conseguir que toda la sociedad se involucre en su propio desarrollo, es preciso superar el enfoque tecnológico o empresarial de la innovación. Los retos que se presentan a la sociedad del futuro no son sólo tecnológicos, sino que mayoritariamente tienen que ver con la velocidad de transformación política y social de la sociedad. Esta velocidad de transformación es muy diferente en los ámbitos tecnológico y empresarial que en los ámbitos político y social (de ahí que lleguen a la sociedad servicios y productos que no son socialmente responsables), y tal vez ha llegado el momento de emprender una reflexión sobre la viabilidad a largo plazo de la sociedad que resulta de esa diferencia de velocidades.La idea de partida es que la "triple hélice de la innovación” (que incluye Administración Pública financiando la creación de conocimiento en Centros de Conocimiento, que traspasan ese conocimiento a Empresas, que lo llevan al mercado en forma de innovaciones) no se articula si no es a través de un conjunto de Personas, que son las que deciden qué innovaciones se implantan en la sociedad y cuáles se desechan, y las que rigen las organizaciones involucradas en el proceso.
A estas Personas nos está tocando vivir la paradoja de una sociedad que presume de conocimiento y, al mismo tiempo, vive en una profunda incertidumbre, impotente ante los ritmos en que se producen los cambios.
Por todo esto, para esta propuesta se parte de la base de que la innovación es un fenómeno social, que implica a personas en sus diferentes roles, articuladas o no alrededor de organizaciones. El concepto de Innovación se amplía y reivindica su vertiente social, estructural y evolutiva.
Según Retegi “se desmonta la idea dual y fragmentada de que la innovación tecnológica tiene únicamente implicaciones tangibles, productivas y cuantificables; así como que las innovaciones sociales únicamente afectan a lo intangible o espiritual”. El punto en el que aparentemente hay que trabajar ahora es la integración de las innovaciones técnicas y materiales con las innovaciones simbólicas y comunicativas. Ha llegado el momento de reintegrar ciencias y letras, técnica y valores, global y local.
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